domingo, 30 de abril de 2017

Sorihuela del Guadalimar

Cada vez que duermo en casa ajena, pienso en lo que está significando el viaje que estoy realizando. Desde que hago como que soy poeta cualquier mínimo detalle cotidiano tiene un simbolismo especial para mí. Creo que estoy viviendo mis viajes de manera más intensa que nunca y los parajes que admiro, especialmente si son naturales, me hacen respirar. Y lo necesito.

En este caso, aparte de sanarme a partir de la contemplación de preciosos lugares, este viaje de escasos seis días, ha sido especial porque era el primero con amigas. Con amigas de las de verdad, de las que no son etéreas y que se pueden contar con los dedos de una o dos manos. Y todo fue bien.

No dudo ni un segundo que el verdadero elemento que asociaré a esta pequeña salida, es el valor de nuestra buena relación. He tenido malas experiencias cuando he viajado sin mi familia. Sin embargo, no puedo comentar demasiados aspectos negativos en este pequeño fragmento de mi historia. Además, necesitaría mucho tiempo y malas intenciones, para poder desatar el vínculo que juntas, hemos construido.

Gracias chicas por estar ahí, espero que el tiempo, me dé la razón.
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