sábado, 31 de diciembre de 2016

Ayshel en diciembre: día 31


Corazón, confesor de mis soledades, este es el último día que te dedico este año.

 Gracias por ser el órgano capaz de originar y apaciguar al mismo tiempo mis taquicardias. Porque este año te he cogido con mi puño, cuando estas sacudidas eran verdaderos maremotos. Sin embargo, en ocasiones me estaba muriendo por tu calma, por tu monotonía y por mis rutinas silenciosas.

Gracias por haberme marcado el camino, porque no te has desviado ni un segundo, ahora estoy en la carretera que más se acerca al lugar donde quiero llegar, aunque en ocasiones se bifurque porque otros paisajes y deseos. Pues ellos también tienen derecho a ser observados y considerados.

Gracias por hacerme leer a fuego lento, mi pasado está lleno de multas por exceso de velocidad y ya no podía perder tantos puntos.

 Gracias por encender la radio cuando necesitaba que la música me salvara. Te salvara. Nos salvara. Y por arriesgarte, aunque tuviera que dar frenazos inesperados.

Gracias corazón por ser mi compañero de curvas, esperemos que en el 2017, hayan pocas.

***

Hola a todos, soy Ayshel y padezco hipergrafía.

O al menos lo simularé, durante un mes, diciembre, el que siempre es feliz para mí. Para que no deje de serlo y para que la palabra escrita sea lo único que me alivie en caso de curvas. 31 días para hablaros de mis demonios personales y de mis pasiones más intensas. 31 días para que os sintáis reconfortados, soñando sobre el agua.



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