domingo, 18 de septiembre de 2016

Colectivo Detroit: Así en la tierra como en el bus.

El trayecto se alarga más de lo habitual, pero no por error, ni por desgracia, solo por compartir un rato con una amiga.

Cojo el bus, sudada y acalorada por el mediodía. El conductor me habla de vos. Argentino, tal vez. Nos voseamos y le confundo respecto a mi destinación, o me confunde él. El carro arrancará a las 14:20 y cuando este arranque, no podré seguir escribiendo. Me marearé al instante y la salud, siempre debe ser una prioridad.

Se levantan las barras de seguridad de la estación de autobuses. Ya está en marcha. Noto las turbulencias del coche gigante y las incómodas curvas, los innecesarios semáforos y las rotondas. Voy en primera fila, dudo que me maree. Vamos a darle una oportunidad. Todo sea por el Colectivo Detroit.

 Un cielo azul descolorido y una antigua tienda de chucherías ya cerrada, me acompañan. También una torre, que es un monumento importante de la capital del Turia. Una radio, que habla en el bus en valenciano, curiosamente. Una ilusión que dura diez segundos, después vuelve el castellano. Ni tengo malestar, únicamente hambre.

Por fin, música en la radio. Pop inglés. Bueno, siendo más papistas que el papa, no estoy segura: no conozco a la cantante ni la canción. Qué allá en el otro mundo, en vez de infierno encuentres gloria, cantan, pero es un anuncio. Ahora Melendi, mientras un vacío autobús se rellena, entero y de arriba a abajo, mientras Melendi se queja del amor. Ya tengo el nombre de la canción: Barbie de extrarradio. Me olvidaré de tu amor de garrafón. Cuando empieza un trozo cansino de autopista, el cachondo conductor saluda al bus que realiza el mismo camino, pero a la inversa.

Queda poco. No me he mareado, todavía. Será que el bus, huele poco a bus. Y entonces, la entrada a mi ciudad en graffiti: benvinguts a tot un poble en moviment. Ahora dejo el móvil, tengo que coger la mochila y bajar en el acto. Gracias por acompañarme en mi maldita rutina.

                                                                       ***


Esta semana os proponemos redactar un texto breve sobre un trayecto. Puede ser un viaje a la otra punta del mundo, o el paseo de casa al trabajo. Puede ser un suceso puntual que hayáis presenciado en el tren o en el autobús, puede ser sobre los desconocidos que os encontráis todos los días en el metro. Puede ser una proyección astral, o un viaje espiritual. 

Sin embargo, esta vez, lo importante es que vuestro texto sea realizado durante un trayecto real. Esta semana el experimento consiste en dejar nuestro escritorio, o nuestra mesa favorita en aquel bar, y ver qué pasa cuando escribimos "sobre ruedas".

El 7 de septiembre al salir del trabajo a las 8, me subí al H10 que pasa por la calle Valencia a las 20:15. Terminé el borrador de este cuento que habéis acabado de leer a las 20:38 (al destino llegué poco después).

Evidentemente el borrador ha pasado por varias revisiones. Pero la creación se dio en ese autobús rodeada de gente. Si alguien se sube a un autobús, tren, metro, coche, taxi, etc. y no termina su texto, puede publicarlo inacabado, o añadir un final en casa, que recomendamos marcar en rojo.

Si alguien necesita algún tipo de aclaración más, por favor, no dudéis en contactarnos encolectivodetroit@gmail.com 

Gracias. Y recordad lo que dijo Rodchenko: "Nuestro deber es experimentar". 

Y ahora las instrucciones. No olvidéis pasar por Billete de cercanías y leer el ejercicio de Adri. 

1. Leer el “enunciado” del ejercicio.
2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente.
3. Escribir lo que te sugiera. Pero subidos en un transporte. 
4. Publícalo en tu espacio.
5. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
6. No olvides usar el hashtag #ColectivoDetroit, y disfrutar la participación al máximo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario