martes, 27 de septiembre de 2016

Colectivo Detroit: Txarango, La oreja de Van Gogh y el primer dia de mi vida. Y una chica.

TXARANGO SOM UN RIU


Em passava els dies amb tu. Et volia. T'amava
Tocaba contigo, me enseñabas a tocar mi propio instrumento, eras un genio de hacer las notas sonar, y de hacerme soñar.
Me enseñaste a vibrar mi saxo y eras alguien, con quien siempre podría estar.
Todos me miraban, mal. Qué fresca esa chica, todo el día sentada en sus largas piernas. Qué rastafari, qué perroflauta

També m'ensenyares totes les cançons que debia conéixer, m'ensenyares a queixar-me amb la música. La cançó protesta, i els missatges d'esperança. Sempre estàvem a la mateixa classe a l'escola de música de la ciutat, tu i moltes més xiques. I els teus amics que fumàven herba. I l'herba que, finalment començares a fumar i jo, et vaig seguir.

LA OREJA DE VAN GOGH LA PLAYA














Todos me decían que eso no duraría, que solo conseguiría una amistad. Quizás no quería más. Convertirme en tus solos, tocar tu soprano con mi saliva y que tu saborearas mi agua dulce, pero sin compromisos.

Todos me decían que nada iba a salir bien. Demasiadas chicas detrás. Demasiados porros detrás. Demasiadas historias detrás, hirientes para que yo escuchara algo. Y, en ese verano, tus amigos, el gamberro de la pandilla y yo, como única chica en la playa, desee obtener el amor que creía merecer. Y me topé con el acantilado y con un mar en calma, que hizo que desaparecieras de mi vida.


FIRST DAY OF MY LIFE BRIGHT EYES



Ahora, es el primer dia del resto de mi vida. Sigo llevando pantalones anchos y de colores llamativos. Sigo comprándome zapatos feos, de esos de montar a caballo, pero para vestir día a día.


Pero hoy salgo de casa, porque la heterosexualidad se me queda pequeña. En una habitación ajena, le acaricio la cara a una niña, muy diferente a mí. No es hippie en ningún aspecto. Es una pija. Es una pija con la que me peleo día a día. Pero que nunca me ha dicho que no.


***
La música es un elemento que puede resultar muy útil durante el proceso creativo. Muchas veces, para mejorar la concentración, he empleado música. En ocasiones me ha ayudado a alcanzar "el ambiente", o el ritmo, que un texto en particular requería. Sin embargo, nunca he hecho lo siguiente:

El ejercicio de esta semana consiste en escoger de 3 a 5 canciones sin pensarlo mucho. Elegir el orden de reproducción que más nos gusta, o atrevernos con el aleatorio. Coger papel y boli, o abrir el archivo de Word. Cuando le deis al PLAY, empieza vuestro proceso de escritura. Y acaba en cuanto se acaben las canciones que habéis escogido. ¿De qué vais a escribir, os va a dar tiempo a cerrar el texto, o quedará inacabado? Eso lo descubriréis una vez finalizado el ejercicio. El único requisito esta vez, como durante el ejercicio del trayecto: el tiempo de escritura se acaba cuando la música deje de sonar (y se entiende que escogemos pocas canciones para llevarnos al límite de nuevo. La realidad del ejercicio es esa: tendréis poco tiempo ;)).

En mi caso, tuve aproximadamente 16 minutos. Y escogí estos temas:
Pacific Coast Highway de Kavinsky
HDA (Historia del Arte) de Las Bistecs
Detrituts de Keluar
Offertorium de Zbigniew Preisner


Estamos ansiosas por ver vuestra selección y leer vuestro texto (la rutina no me deja últimamente demasiado tiempo para el Colectivo, pero leo todos los ejercicios). De momento, os remito al texto de Adri en Billete de cercanías y al de Jen en Quiero ser como Maude. Y os recuerdo que podéis contactarnos en colectivodetroit@gmail.com 

¡Gracias por participar y hasta el próximo martes!

Y ahora las instrucciones habituales. 
1. Leer el “enunciado” del ejercicio.
2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente.
3. Escribir lo que te sugiera. Pero con música de fondo.
4. Publícalo en tu espacio.
5. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
6. No olvides usar el hashtag #ColectivoDetroit, y disfrutar la participación al máximo.



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sábado, 24 de septiembre de 2016

Colectivo Detroit: Uniformidad sin la u.



Estoy harta de ser el patrón siempre repetido y por eso, manifiesto mi descontento, en este mismo espacio. No me apetece vestir como los demás. No me apetece estar obligada a llevar camisas, pantalones y zapatos incómodos. Y menos me divierten las camisas siempre por dentro, llevar las más "femeninas" faldas. Y, además de calzarme con tacones: llevar  medias. Con ellas, mi pie, al final del día, es bañera o piscina.

Pensándolo bien, hay motivos para pensar así:

-Nos importa a demasiados, ser solo 1.
-Dicen que es más estético.
-Si no se hiciera, cada 1 iría como le diera la gana.
-Siempre ha sido así, al menos para trabajos y formalidad.

No me parece bien. La ropa de este estilo es molesta de por sí y todavía me parecen peor los estrictos, esos obligan sin sentido, para fastidiar. Ellos no obtendrán nada a cambio.

Todo este patrón que siempre se repite, ese patrón que siempre repito, soy yo también.
Hoy toca vestirme de entierro, camisa negra con ciertos ornamentos bonitos.
 Posiblemente, hoy le toque a la camisa, ir por dentro.


***

El reto de esta semana vuelve a hacer un guiño a OuLiPo. 
Esta vez el único requisito es prescindir de una letra en vuestro texto. Lo cierto es que como está chupado escribir un texto sin W, hemos decidido que la letra sin la que trabajaremos ha de ser una vocal (a e i o u ): elegid a la que más rabia le tengáis. 

En mi caso he escrito un texto crítico sobre un tema que me lleva cabreando en estos días sin la U. Adri ha escrito una receta de cocina sin la letra I (e Y cuando en conjunción). No te pierdas su ejercicio en Billete de Cercanías. ¿De qué letra se ha privado Jen?
 Lee su texto en Quiero ser como Maude.
Lee también el texto de Paula
Y el texto de Reportera Literaria
Y el de la Lectora del sillón
Y el de la Chica del pelo rojo

Y ahora las instrucciones habituales. Recuerda que puedes contactar con nosotras en colectivodetroit@gmail.com

1. Leer el “enunciado” del ejercicio.
2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente.
3. Escribir lo que te sugiera. Pero sin usar una vocal de tu elección.
4. Publícalo en tu espacio.
5. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
6. No olvides usar el hashtag #ColectivoDetroit, y disfrutar la participación al máximo.



domingo, 18 de septiembre de 2016

Colectivo Detroit: Así en la tierra como en el bus.

El trayecto se alarga más de lo habitual, pero no por error, ni por desgracia, solo por compartir un rato con una amiga.

Cojo el bus, sudada y acalorada por el mediodía. El conductor me habla de vos. Argentino, tal vez. Nos voseamos y le confundo respecto a mi destinación, o me confunde él. El carro arrancará a las 14:20 y cuando este arranque, no podré seguir escribiendo. Me marearé al instante y la salud, siempre debe ser una prioridad.

Se levantan las barras de seguridad de la estación de autobuses. Ya está en marcha. Noto las turbulencias del coche gigante y las incómodas curvas, los innecesarios semáforos y las rotondas. Voy en primera fila, dudo que me maree. Vamos a darle una oportunidad. Todo sea por el Colectivo Detroit.

 Un cielo azul descolorido y una antigua tienda de chucherías ya cerrada, me acompañan. También una torre, que es un monumento importante de la capital del Turia. Una radio, que habla en el bus en valenciano, curiosamente. Una ilusión que dura diez segundos, después vuelve el castellano. Ni tengo malestar, únicamente hambre.

Por fin, música en la radio. Pop inglés. Bueno, siendo más papistas que el papa, no estoy segura: no conozco a la cantante ni la canción. Qué allá en el otro mundo, en vez de infierno encuentres gloria, cantan, pero es un anuncio. Ahora Melendi, mientras un vacío autobús se rellena, entero y de arriba a abajo, mientras Melendi se queja del amor. Ya tengo el nombre de la canción: Barbie de extrarradio. Me olvidaré de tu amor de garrafón. Cuando empieza un trozo cansino de autopista, el cachondo conductor saluda al bus que realiza el mismo camino, pero a la inversa.

Queda poco. No me he mareado, todavía. Será que el bus, huele poco a bus. Y entonces, la entrada a mi ciudad en graffiti: benvinguts a tot un poble en moviment. Ahora dejo el móvil, tengo que coger la mochila y bajar en el acto. Gracias por acompañarme en mi maldita rutina.

                                                                       ***


Esta semana os proponemos redactar un texto breve sobre un trayecto. Puede ser un viaje a la otra punta del mundo, o el paseo de casa al trabajo. Puede ser un suceso puntual que hayáis presenciado en el tren o en el autobús, puede ser sobre los desconocidos que os encontráis todos los días en el metro. Puede ser una proyección astral, o un viaje espiritual. 

Sin embargo, esta vez, lo importante es que vuestro texto sea realizado durante un trayecto real. Esta semana el experimento consiste en dejar nuestro escritorio, o nuestra mesa favorita en aquel bar, y ver qué pasa cuando escribimos "sobre ruedas".

El 7 de septiembre al salir del trabajo a las 8, me subí al H10 que pasa por la calle Valencia a las 20:15. Terminé el borrador de este cuento que habéis acabado de leer a las 20:38 (al destino llegué poco después).

Evidentemente el borrador ha pasado por varias revisiones. Pero la creación se dio en ese autobús rodeada de gente. Si alguien se sube a un autobús, tren, metro, coche, taxi, etc. y no termina su texto, puede publicarlo inacabado, o añadir un final en casa, que recomendamos marcar en rojo.

Si alguien necesita algún tipo de aclaración más, por favor, no dudéis en contactarnos encolectivodetroit@gmail.com 

Gracias. Y recordad lo que dijo Rodchenko: "Nuestro deber es experimentar". 

Y ahora las instrucciones. No olvidéis pasar por Billete de cercanías y leer el ejercicio de Adri. 

1. Leer el “enunciado” del ejercicio.
2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente.
3. Escribir lo que te sugiera. Pero subidos en un transporte. 
4. Publícalo en tu espacio.
5. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
6. No olvides usar el hashtag #ColectivoDetroit, y disfrutar la participación al máximo.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

Colectivo Detroit: Un poema, para volver a clase.


























Nunca ha sido mi fuerte.
Lo de conjugar verbos y hacerlos rimar.
Tampoco he sido capaz, de dejar de llorar.
Porque las vacaciones acaban, y, todavía en mi mente,
aquellas fotografías de viajes, que no volveré a realizar.

Recuerdo las tierras cercanas a la mías
y, el remoto mar.
También las inmortales ciudades
que sacuden como terremotos,
mis deseos de quedarme estancada.

Cojo un lápiz, la cartera y las libretas.
Y, intentando crear una poesía,
anoto las directrices,
de un nuevo curso escolar para el que siempre se tienen ganas,
pero que nunca se está lo suficientemente preparada.

Cojo un lápiz, una cartera y unas libretas
Y, el autobús me espera.
Más bien, el autocar aparece y desaparece.
Como el río Guadiana.
Como mis propósitos
para el año académico.

Siempre pegada,
a mi bien amada,
filología.

***
El reto de esta semana tiene por objetivo acercarnos a géneros que no tocamos con regularidad, o que no hemos tocado nunca. Es poco frecuente encontrarnos escribiendo versos, así que el reto de esta semana consiste en escribir un poema. Como el #ColectivoDetroit está acostumbrado a ponérnoslo no demasiado fácil, se requiere el uso de al menos tres palabras del campo semántico de VIAJAR (ruta, mapa, equipaje, tren, pasaporte, vacaciones etc.) sin que el poema trate de un viaje. Marquen las palabras en negrita, por favor. 

Podéis ver la oda al Rabal de Adri en Billete de Cercanías.
También el poema para Carlota de Jen en Quiero ser como Maude. 
Y lee la propuesta de Cuervo Albino

Para participar, sigue las instrucciones habituales. ¡No te olvides de correr la voz! Y para cualquier duda: colectivodetroit@gmail.com

1. Leer el “enunciado” del ejercicio.
2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente.
3. Escribir lo que te sugiera. Pero en verso.
4. Publícalo en tu espacio.
5. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
6. No olvides usar el hashtag #ColectivoDetroit, y disfrutar la participación al máximo.



sábado, 3 de septiembre de 2016

Mi viaje a Euskadi. (Siete cosas #2)

No pretendo que esta entrada sea una crónica de lo que me sucedió en mi visita al País Vasco.
De hecho, si eso es lo que estáis buscando, os aviso de antemano que esta no es vuestra entrada.

No he decidido enfocarla así porque un formato en el que incluir siete preguntas y respuestas era más dinámico y sencillo para poder contaros aquello que considero remarcable sobre mi corta estancia. Asimismo, esta es la segunda parte de la serie siete cosas, que empecé el año pasado.  La idea de esta entrada viene del blog de Cris en Blanco, que ya he recomendado y que, a su vez, era su sección favorita del blog Bleu Bird.

1. ¿A qué lugares has ido dentro del País Vasco?
En Euskadi he visitado Bilbao y San Sebastián en cuanto a ciudades grandes. También he visitado en la localidad de Bermeo, San Juan De Gaztelugatxe, una isla en cuya cima (muy empinada, por cierto), hay una ermita, la tradición dice que si tocas tres veces su campana, se te cumplen tres deseos. Además, fui a Zumaya, donde se rodaron algunas escenas de la película Ocho apellidos Vascos. 
Vi muchos más bonitos pueblos como Beasain y muchos otros de cuyos nombres (lo siento), no recuerdo con claridad.



San Juan de Gaztelugatxe





 




 Bilbao







San Sebastián





El Peine del Viento, Donostia



 Zumaya

De camino, pasé por Olite y Pamplona y en la ida. A la vuelta,  vi la Laguna negra de Urbión en Soria.


    Castillo de Olite

































                                                                             Laguna Negra de Urbión
                                                                                                                           
2. ¿Cuál es la palabra que más has pronunciado durante tu viaje?
Aupa, Agur, Komunak y, sobretodo: Eskerrik asko.

3. ¿Qué comiste?
En general, iba al menú que incluía dos platos, postre, bebida y, en algunos casos, café. El precio oscilaba entre los 10 y 15 euros. Un día cené en Pizza Sprint y había oferta. Y estuve de pinchos en Donosti, que se tenían que probar por lo llamativos que son a la par que típicos.


4. ¿Qué es lo más impactante del País Vasco?
Lo que más me ha llamado la atención, son los parajes naturales que me he encontrado. Tanto los frondosos bosques yendo por carretera, como acercarte al temeroso mar. Me he sentido muy pequeña en este viaje.

5. Ya que te gustan los libros, ¿no has tenido ningún momento de fangirleo, sea cual sea el motivo?
Pues sí. En Donostia, me encontré la Calle Virgen del Coro, que es un elemento muy relevante de la novela El cementerio de los ingleses, de José María Mendiola. Uno de los libros que leí por obligación de la colección edebé periscopio y que me gustó como todos los que he leído de la serie.Ver el nombre de la calle, me pareció un detalle muy especial.

Prólogo de El cementerio de los ingleses de José María Mendiola:
"El Cementerio de los Ingleses existe realmente. No se trata de ninguna invención. Si visitáis la ciudad de San Sebastián y buscáis el monte Urgull, en cuya cima se halla el Castillo de la Mota, toparéis sin falta con él",














6. ¿Algún defecto le encuentras a tu viaje?
No sabría qué decir. Por supuesto, no todo ha sido excelente. Hay que tener en cuenta que ha sido un viaje muy corto, pero a la vez muy intenso. He visitado muchísimas ciudades y pueblos. Ha sido cansado, de hecho todavía estoy constipada del maldito aire acondicionado. Sí, eso voy a poner como punto negaativo: hacía mucho más calor del que se espera en el norte y a mí me va mucho más el frío (ala, ya lo he dicho).


                                Sí, me bañé en la Playa de la Concha.

7. ¿Qué han significado estos días para ti?
Creo que ha sido un viaje muy importante porque he aprendido a viajar, sin prejuicios. Los estereotipos sobre un lugar, a pesar de que puedan ser más o menos reales, solo hacen que no puedas disfrutar verdaderamente del sitio al que vas. Cuando realmente aprecié la enseñanza que me había dado este viaje, dejando de lado mis nubarrones negros y la negatividad, encontré la belleza, en cada rincón de Euskadi.
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