viernes, 5 de agosto de 2016

La magia de enseñar y aprender.

L
Fuente

La habitación está sola. Ya no se oye a nadie. Acaricio las mesas de madera. Me siento en más de una silla porque me interesa descubrir las diferentes perspectivas, dentro de una clase. Después me paro en la silla del profesor que es mucho más cómoda y acolchada, no sé si el privilegio de tener una mesa más grande viene a raíz de haber aprobado unas oposiciones o es simplemente una manera de demostrar quien es el que manda en un aula. Cuando sea profesora, apartaré esa  silla, no quiero ser más que mis alumnos. Cuando sea profesora...tendré que cambiar muchas cosas...

Mi primera invitada llega y enciende la luz de la clase. Tiene alrededor de treinta años y viste con un mono largo y colorido. Lleva una cinta verde en el pelo y su estilismo es en todos los aspectos, muy hippie. Julia es la profesora que siempre he querido llegar a ser y por eso, tenía que preguntarle que qué entendía ella por enseñar:

-Muy fácil. Alguien me contó una vez que creía en un mundo mejor y yo, le contesté fugazmente que eso no servía para nada. Continué explicándole que el objetivo no era esperar que el mundo fuera mejor, sino crearlo. Obviamente, cada uno puede llevarlo a cabo en su trabajo, sea el que sea, en el lugar más cercano a sí mismo o a kilómetros de su ciudad natal, pero cualquiera puede ponerle una sonrisa al mundo. Me di cuenta que mi manera de hacer mi existencia más feliz y la de aquellos que me acompañaban en ella, era enseñar literatura. No podemos olvidar que las historias son pedacitos de temas que siempre están presentes en nuestras vidas y que aprender de ellas o identificarnos, nos conmueve y nos hace más leve, nuestro día a día. Para mí enseñar es justamente eso, un acto de caridad recíproco y desinteresado.

Escribe en la pizarra la frase: creo en un mundo mejor y se sienta en la última fila, con el fin de escuchar los siguientes variopintos testimonios. El siguiente es un adolescente de primero de la ESO que me contesta de pie y escuetamente:

-Mis amigos dicen que es una acción en la que los profesores creen que son expertos, pero en realidad no tienen ni idea. Aunque no estoy seguro de que sea así, han estudiado para que puedan hacernos entender el temario, algo sabrán, ¿no?

Desaparece de la escena corriendo, ha pasado más tiempo en el instituto de lo que tenía previsto. Mi siguiente candidato ya está jubilado pero puede contarnos muchas cosas sobre su experiencia como profesor:

- Enseñar para mí, siempre ha sido una rutina. Te levantas, vas al instituto y intentas explicar unos contenidos ya establecidos de manera que sean lo más comprensibles posibles. Como profesor de física y química, me sentía obligado a mandar mucha práctica para casa, sino no hay manera que los estudiantes se enteren de la mitad. La verdad, siempre he querido dedicarme a la investigación pero en esta vida, te toca lo que te toca. Pese a todo, aprecié que la ocupación tiene su interés aunque tardé años en descubrirlo.

Mi última ayudante es alumna y hubiera querido una persona que estuviera en el último curso antes de ir a la universidad. Sin embargo, este centro se termina, cuando los alumnos finalizan cuarto de la ESO. El curso que mi compañera está a punto de finalizar:

- Creo que enseñar es un oficio muy bonito porque puede crear una relación muy interesante entre el profesor y el alumno. Personalmente, no creo que sea para mí, no disfruto nada hablando en público y me daría mucho miedo estar jugando con la educación de un niño o de un adolescente. Por otro lado enseñar es algo muy amplio y creo que todos tendríamos que estar obligados a aprender materias muy distintas, sin que nos importara si son de letras o de ciencias. Por lo menos así tendría mucho más tiempo para decidir qué voy a hacer en el futuro porque me preocupa mucho tener que decantarme por una rama cuando no tengo ni idea qué me atrae más.

Las entrevistas concluyen pero y mis entrevistados me agradecen que les haya dejado expresar su opinión. Todos se van excepto Julia, la profesora que siempre he querido llegar a ser, que me comenta que cree lo que yo contestaría si ella me hubiera hecho esa pregunta. Le reto a ver si ha acertado y me lo aclara: piensas que enseñar ahora mismo es un ideal, una idea que todavía no se ha materializado. Me pregunto si ha conseguido leer mi mente.


                                                                            ***
En todos los libros de Svetlana Alexievich se emplea la misma técnica: se entrevista a una serie de personas que tienen una relación directa o colateral con un mismo suceso, ya sea el desastre de Chernóbil, la caída del comunismo soviético o la guerra de Afganistán. Sus obras son extensos reportajes sobre el “aftermath” de algunos de los capítulos más negros del siglo XX, crónicas de repercusiones perdidas que a veces se extienden durante décadas. Alexievich las llama “novelas a voces”.
Hemos hecho una misma pregunta a una serie de personas. En mi caso he preguntado a alumnos y profesores sobre qué es para ellos enseñar. Me interesa hablar de educación últimamente, así que me decidí por este tema.
No te pierdas el ejercicio de Jen aquí 
Ni el ejercicio de  La chica del pelo rojo
Ni el ejercicio de  La lectora del sillón
Ni tampoco el de Pluma, espada y varita
Esta semana hemos tenidos varias incorporaciones. Gracias y bienvenid@s. Recordad usar el hashtag #ColectivoDetroit y enlazarnos a Jen (@garymused) y a mí (@hadripv) para que no nos perdamos ni una colaboración.
En los próximos días iremos anunciando algunas cosas interesantes😉
Y ahora, las instrucciones habituales de participación:
1. Leer el “enunciado” del ejercicio.
2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente.
3. Escribir lo que te sugiera.
4. Publícalo en tu espacio.
5. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
6. No olvides usar el hashtag #ColectivoDetroit, y disfrutar la participación al máximo.

2 comentarios:

  1. Me alegro de que te hayas animado a repetir en el #ColectivoDetroit, espero que siga así. He tenido mucha suerte a lo largo de mi vida con mis profesores y me siento afortunada por ello, ya que no siempre es la pauta general. Alguien que me quiere mucho siempre me repite: Adriana, si algún día escribes un libro, se lo tienes que dedicar a tus profesores. Y tiene razón. Si algún día publico algo creo que, en gran parte, es gracias a ellos.

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    1. Los profesores son una parte muy importante en nuestras vidas, se encargan de algo tan trascendental como nuestra educación aunque no seamos conscientes en muchas ocasiones. Tener un buen profesor/a puede hacerte replantearte bastantes aspectos de tu vida o enseñarte una visión muy diferente a la que tú tienes.

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